domingo, 10 de octubre de 2010

Por fin llegó el anuncio: Mario Vargas Llosa, Premio Nobel 2010


Vargas Llosa camina el 8 de octubre como
un peatón más en las calle de Manhattan.
Foto: El País. 

He saltado hasta el techo aquí en mi casa de Milán, in San Siro, cuando al regresar del trabajo, el jueves 8 de octubre, mi padre me dijo si había escuchado la gran noticia de hacía apenas tres horas, que Vargas Llosa, había sido anunciado, a las 13.00 horas, como Premio Nobel de Literatura 2010. Y yo boquiabierto sonriendo: “No me digas, excelente noticia, es un verdadero triunfo”. La primera cosa en la que pensé fue en esa frase de Vargas Llosa que marcó los tiempos de mis estudios de doctorado en la Pontificia Università Gregoriana: “No puedo decir que ya he escrito lo mejor”. Esa frase me ayudó mucho a ser bastante crítico en la redacción de la tesis doctoral, que escribí en Roma y Milán entre los años 2000 y 2006.

He entrado a internet y he pasado horas leyendo periódicos, El País, Il Corriere della Sera, La Repubblica, El Comercio, La República, El Clarín, para enterarme de las reacciones de Vargas Llosa, que a una estación de radio colombiana dijo: “Pues parecía una broma que me estaba jugando un amigo, pero sí es verdad. Soy el premio nobel”.

Es el primer peruano que gana un premio nobel.

En Italia el TG2 transmitió la conferencia de prensa que ofreció en el Instituto Cervantes de New York. El scritore Sandro Veronesi ha publicado en La Reppublica que “il grande scribacchino è diventato premio nobel” y lo llena de elogios porque dice haber “provato una gioia immensa, personale, è stato per me lo scrittore decisivo per la mia carriera”.

La vida biográfica de Vargas Llosa ha sido y es para mí como una guía Michelin de viajero, que muchas veces sin buscarlo, encontré en fotos, reportajes, entrevistas, escaparates de librerías, en mis viajes, mientras estuve estudiando, caminando por París, Bruselas, Roma, Lyon, Madrid, Barcelona, y aquí también en Milán, donde es conocido, pero no muy conocido, porque quizás como le escuché decir anteayer a un colega italiano, “está fichado como un escritor de derecha”, y muchos lectores italianos más bien izquierdistas, o de ideas socialistas, lo han encasillado en una etiqueta equivocada, que no tiene una relación estrecha con sus obras literarias, que publica en italiano el editore Einaudi.

Leer una “Historia de Mayta” o un “Lituma en los Andes”, pone en primer plano unas formas narrativas y unas caras, experiencias, formas de hablar y paisajes de un Perú andino y costeño, que pocos autores (pienso en un Vallejo o un Arguedas) han descrito tan bien como él mismo Mario Vargas Llosa. De él me gusta su honestidad intelectual, para decir lo que piensa con un modo alturado, altisonante a veces, y también directo. Tiene un estilo de hablar (siempre lo he pensado así) que tenemos los limeños de los barrios clase medieros, pero que conocemos la Lima de las periferias y hemos viajado por las sierras, y mantenido conversaciones con el peruano indio, negro, blanco, chino, mestizo. El peruano culto, el achorado, el pendejo, el vivo, el sufrido, la víctima, el sobrado, el tímido, el borracho, el pregonero, el bailarín, el pelotero, el chamba, el racista, el provinciano, el huachafo, el chichero, etc. En suma de cuentas todos esos estilos de formas de ser peruanos, que Vargas Llosa ha hecho universal y que hace pensar también en la diversidad de subculturas que forman parte de esa cultura social peruana, que en el tiempo de la afirmación de las identidades con la globalización saltan a la vista en el espectáculo, en libros de sociología, ensayos antropológicos, en revistas turísticas o en programas televisivos.

De todas maneras hay todavía un pueblo-mundo peruano, que pugna por entrar a la memoria y representación social del Perú intercultural, que está allí a la espera de intérpretes y revisadores de casos, historias, voces; interesados en dar a conocer el "alma creativa del pueblo", que todavía las duras categorías sociológicas no logran tocar, ni las antropologías afianzar, como sí lo ha hecho la ficción literaria, por eso que en Latinoamérica las novelas, los cuentos y la crónicas, han servido como instrumentos para denunciar y visibilizar al gran público, las historias detrás de los cerros, en los villorios, en las punas, en los periferias de los barrios pobres. El drama, las aventuras y los sueños del latinoamericano de abajo, en una ciudad desigual, que no entiende o no termina de entender sus universos históricos, sus saberes, sus deseos, su alma comunitaria, agrícola, ritual.

El literato, escritor (cuentista o novelista), periodista (redactor y cronista) es el testigo de una historia peruana y latinoamericana, que se ha atrevido a contar, pese a la censura y la represión de los poderes de turno (políticos, militares o intelectuales).  Por eso que el oficio de contar tiene en Vargas Llosa un digno representante, aunque si tenga muchos retractores por sus cambios ideológicos de izquierda a derecha y su posición (para algunos incómoda) como liberal, procediendo de un país como Perú, donde si pensamos en unas sociedades de mayorías populares, tiende a hacer populista y por ende más de izquierda que de derecha.

Me inspiré en Vargas Llosa para viajar a Europa, leyendo sus memorias “El pez en el agua” y gracias a sus reportajes de viajes, pude hacerme una idea de lo que era Europa, antes de venir a vivir aquí. (Sigo leyendo siempre y religiosamente sus artículos “Piedra de Toque”).

Me encantó muchísimo una entrevista en la que él declara esto a un periodista del diario El Comercio de Lima: “En Londres, cuando yo era joven me pusieron unas galletitas y una taza de café minúscula en las manos, allí me di cuenta que esto era un estilo, esto era Europa”. Años más tarde verifiqué lo mismo, pero en Milán, donde para interactuar con algunos colegas italianos en el trabajo, nos servimos tacitas minúsculas de café para charlar y abrirnos a la conversación, y eso lo sigo haciendo puntualmente cada día, desde hace 10 años, el tiempo que tengo viviendo en Italia. Otra frase de Mario que reapareció en mi mente cuando regresé a mi casa de Surco, en Lima, fue esta misma: “Usted es un salvaje, su casa ya no es su casa”.

Mitigué las nostalgias de mi país como estudiante de doctorado en Roma, en octubre del 2000, releyendo “Lituma en los Andes”, en la eclesiástica biblioteca de la Gregoriana, en medio de curas y monjas de medio mundo, donde mientras leía iba secándome las lágrimas por la tristeza de estar allí, en Roma, lejos de mi casa, cuando me ganaba la angustia dentro de la clase, me salía corriendo hasta la Fontana de Trevi a calmarme en solitario viendo caer el agua a los pies de las estatuas de Zeus y los caballos alados de la pétrea fontana.

Leí por primera vez un libro completo de Vargas Llosa cuando trabajé, tenía 17 años, como voluntario en la ONG peruana CEDRO, allí en un festival de recolección de libros, en la concha acústica del Parque Salazar de Miraflores, se organizó un concierto donde se presentó en vivo el grupo de rock argentino “Los Enanitos Verdes”, y la entrada consistía en dejar un libro. Yo estuve en la organización y en medio de los cerros de libros que tuve que ir recogiendo, encontré una edición de tapas naranjas, de Seix Barral, titulado “Historia de Mayta”. Cuando lo leí, fui a buscar una copia del libro en los libreros de viejo, del Jirón Camaná cerca del Bar Queirolo de Lima, me encantó ese arranque del paisaje del malecón de Barranco, donde yo iba a hacer educación física como escolar del Colegio Andrés Razuri y a donde también salía a correr a lo largo del litoral, con frío o calor, antes del viaje italiano.

Vargas Llosa es para mí como un amigo lejano, un referente, el modelo sin duda del oficio bien hecho. Recuerdo también esa comisión que no hice cuando estuve trabajando como periodista en la agencia France Presse de Lima, donde no logré cubrir su presentación ante la prensa extranjera, o ese viaje loco, porque me enteré media hora antes de su presentación, que hice en el metro de Roma para ir a verlo a la sede del Istituto Italo-Latinoamericano, y cuando llegué ya se había ido. En una estadía corta en Lima, lo escuché en el auditorio de la Universidad de Lima, en un encuentro con Bryce Echenique. Y fue la comprobación de mi admiración personal por la persona y el escritor. La Universidad de Lima le publicó un libro "La vida en movimiento", cuyas tapas tienen las pinturas abstractas de Syszlo, que veo aquí en mi escritorio, mientras escribo estas líneas.

Dicho sea de paso lo encuentro siempre en las librerías en las que entro, bajo la forma de libros, suyos o dedicados a él, y en prólogos, como esos dos últimos libros que he leído del periodista español Juan Cruz “¿Periodismo? Vale la pena vivir para este oficio” o la Antología de cuentos en dos volúmenes de Julio Cortázar, donde Vargas Llosa dice que aprendió de Cortázar a jugar con los tiempos y personajes de los escritos, y del que esperaba siempre con impaciencia y hasta con sujeción opiniones de sus manuscritos.

Me identifico con Mario Vargas Llosa porque representa a ese peruano que quiere surgir y que lucha contra viento y marea por sus sueños e ideales. Eso es lo más humano de su historia que lo ha llevado a la política,  rechazando los autoritarismos, en la literatura ha revolucionado mundos imaginarios como si fueran reales haciendo de las mentiras, verdades, para salir por momentos de esa realidad que le sorprende y que modifica y corrige con sus novelas.

La figura literaria de Mario Vargas Llosa es el aliento, que se vuelve necesario para el que se mete en las luchas de las ideas y los oficios, y no se encierra en su mundo, sino que más bien lo anima, interroga, critica moviendo a los demás a participar de la realidad, para inventarla o reinventarla, pero eso sí para estar allí en la realidad y no ser invisibles.

Su premio alcanza indirectamente a nosotros sus lectores, por eso que causa tanta emoción, porque parecía que nunca no iba a llegar y llegó finalmente.

He sabido que en su primera cena pública como nobel ha comido lasagna y se ha servido vino italiano, ottima scelta!

domingo, 19 de septiembre de 2010

Un'Italia che c’è ma non si vede, è l’Italia degli immigrati



“Questa ( l’Italia degli immigrati) è una Italia che no sta al pregudizio, che non ha paura, che è contemporanea e che capisce che il futuro è comunque apertura.

L’immigrazione è come internet non si può bloccare ma si può solo regolare.

C’è questa Italia che purtroppo non si sente rappresentata, perché il modello mediatico e politico che piace di più è quello arrabbiato”.

Laura Boldrini, portavoce italiana dell’Alto Commissariato delle Nazioni Unite per i Rifugiati (UNHCR), dichiariazioni nel programma televisivo “Otto e mezzo”, dedicato al tema “Sarkozy e i rom”, vernerdì 17 settembre 2010.

Fonte: http://www.la7.tv/richplayer/index.html?assetid=50189605

sábado, 18 de septiembre de 2010

La visione peruviana del Co-sviluppo tra Italia e Perù, contesto milanese


Me lo diceva l’altra volta a Milano un connazionale peruviano, riferendosi a una delle tante proposte che potrebbe portare avanti il co-sviluppo tra Italia e Perù, pensa a questo: “noi siamo più o meno 60.000 peruviani tra Lombardia e Emilia Romagna, se ogni peruviano potrebbe dare un euro, avremmo 60.000 euro di fondi per fare tantissimi progetti qui con i nostri connazionali e là in Perù per tanta gente che ha bisogno di invesiorni e credito per cominciare una piccola attività economica”.

Ascoltando questo commento, e facendo diverse ipotesi sulla convocazione e la gestione di fondi per lo sviluppo transnazionale e locale in luoghi d’origine e di arrivo dell’immigrazione, io e il mio compatriota, siamo arrivati a questa conclusione: che manca ancora rafforzare una rete di contatti, associazioni, tecnici e progetti per riuscire ad avere una visione solidaria e collettiva della partecipazione nello sviluppo, visione che tra l’altro inizia a prendere coscienza delle possibilità del Co-sviluppo.

Con questa premessa di quello che può diventare il Co-sviluppo, possiamo dire che uno dei nodi del avvio del Co-sviluppo peruviano è la presa di coscienza del lavoro di rete, della interrelazione tra diversi attori sociali per la riuscita di progetti come quello che riporto qui.

Dalla sponda peruviana il lavoro con le famiglie transnazionali è una esperienza di rete spontanea, che può servire come base sociale per la partecipazione civile, come è quella di una associazione, che individua in situ, la realtà e le difficoltà in origine dell’immigrazione come interlocutore privilegiato di azioni per lo sviluppo locale.

Oltre alle prospettive ci sono in atto percorsi si Co-sviluppo tra Italia e Perù, dove è possibile individuare le tematiche sensibili dello sviluppo locale come quella della formazione di leadership e piccoli imprenditori per commercializzare diversi prodotti nazionali nel mercato estero.

Possiamo indicare alcuni progetti destinati al Perù, approvati negli ultimi anni dal Comune di Milano sotto il tema: “Milano per il Co-sviluppo”: finalizzato a creare circuiti di turismo sostenibili, offrire formazione per il commercio equo e solidale o dare servizi di formazione tecnica di lingua e cultura italiana per immigrati peruviani immersi in processi di ricongiungimento familiare.

In Perù il progetto “Junín Global” del Instituto de Migración y Desarrollo en la Región Andina (INMIGRA) ha ottenuto un finanziamento del International Fund for Agricultural Development (IFAD) per il “Programma di leadership imprenditoriale per l’aiuto a reti di famiglie di immigrati”, il progetto cerca di coinvolgere a famiglie transnazionale di Junín in attività produttive. A Milano si sta iniziando ad ampliare il progetto individuando associazioni di peruviani di Junín per generare spazi di incontro e partecipazione in attività associative e corsi di formazioni sul Co-sviluppo in una dimensione regionale andina.

Come parte del lavoro per consolidare azioni e ipotesi sul co-sviuppo nel collettivo di immigrati peruviani a Milano, stiamo coordinando e intercambiando idee con l’Associazione Vergine di Cocharcas (AVICOH), il Centro Antonio Raimondi, el Instituto de Migración y Desarrollo en la Región Andina (INMIGRA), e l’Associazione Fratelli dell’Uomo.

Sono riuscito a individuare, in diversi incontri con peruviani in associazioni immigrati e non, il profilo del potenziale “agente attivo del co-sviluppo peruviano”, si tratta di un emigrato, femmina e uomo, con al meno 7 anni di residenza in Italia, con una mobilità media tra Italia e Perù, che partecipa di associazioni cattoliche dedicata a un santo patrono o a una venerazione cattolica, ha un lavoro regolare, mantiene vincoli con i loro connazionale a Milano, senza perdere il contatto con parenti e amici in Perù.

L’azione di Co-sviluppo, che abbiamo riconosciuto, con un certo successo nel collettivo degli immigrati peruviani a Milano, si carateriza per essere un lavoro esploratorio in azione, che include metodi partecipativi e interattivi e il dialogo costante in contesti con gli stessi immigrati peruviani.

Perché non sia un lavoro isolato che si perda nei protagonismi, stiamo ripensando il Co-sviluppo dalla esperienza peruviana come un lavoro con la base sociale, nella quale partecipa l’immigrato, immerso in reti che si possano creare tra associazioni d’immigrati provenienti di una stessa regione o colettivo etnico, “conessioni” qua e là, che risultano necessarie per garantire la circolazioni delle risorse e i capitali che porta con sé lo sviluppo.

Questa è la forza dell’immigrazione peruviana, che si caratterizza per essere una diaspora con una cultura familiare di solidarietà e imprendimento lavorativo, che però sta cercando nell’associazionismo, le reti di contatto e la partecipazione alla cultura della cooperazione nord e sud, le vie migliore per creare sistemi di gruppi e persone, dove oltre al sistema, oltre al fare girare una economia di progresso (tramite le rimesse o i fondi della cooperazione), si possano generare vincoli di fiducia reciproca e buona comunicazione tra le parti.

La prospettiva appena segnalata implica anche ridimensionare l’idea capitalista e individualista del lavoro personalizzato, per una proposta coordinata tra diversi attori, con protagonismi e ruoli diverse, che siano consapevoli dell’importanza -chiara e chiave- della partecipazione a una proposta umana, solidaria, di cambio sociale, per la propria comunità di appartenenza e la comunità di accoglienza, che l’immigrazione sta configurando come i nuovi spazi sociali transnazionali dove si pensa, crea e genera parte dello sviluppo del ventunesimo secolo.


Milano, 17 settembre 2010

martes, 14 de septiembre de 2010

La Fiesta de la Virgen de Cocharcas en Milán, una representación social de la inmigración peruana

El sentimiento por el terruño del inmigrante andino peruano se puso de manifiesto el domingo 12 de setiembre en Milán en la fiesta de la Virgen de Cocharcas y se convirtió en un canto profundo, sentido, por momentos fue un llanto retórico (se cantaba imitando quejidos “ayayay, ayayay, ayayay…”), por momentos se volvió un canto sobre amores y desamores, que los artistas y el público repetían a voz en cuello y en grupos de bailes, detrás de las máscaras de los andinos que cruzan todas las fronteras.

Tres, cinco, ocho personas bailaban huaynos de Junín entre hombres y mujeres, que animaban una coreografía, de brazos y piernas, en una cancha de fútbol, todos eran inmigrantes y la música que tocaba la orquesta “Los Ases del Perú” alternándose con “Los turistas de Huancayo” conquistó a la concurrencia, unas 800 personas, que allí bailaban al son de las cantantes en escena: “Rubí del Mantaro”, “Nelly Vivanco”, “Karen Rafael” y “Rossy, La Yauyinita”, hijas inmigrantes del ande peruano, celebraban las festividades de la Virgen de Cocharcas, patrona del pueblito de Sapallanga, en las alturas andinas de Junín (andes centrales del Perú).

La fiesta de la Virgen de Cocharcas en Milán es la mejor representación social de la inmigración peruana en el norte de Italia, porque reúne como parte de las olas migratorias andinas peruanas, que se desplazan en múltiples rutas del campo a la ciudad y luego de la ciudad nacional a la ciudad extranjera, los elementos de la raíz andina: “la música, el canto, el baile y la fiesta”.

La primera manifestación masiva peruana es la procesión del Señor de los Milagros que demuestra, reuniendo a miles de peruanos en el mundo y en Lima la índole más profunda del peruano de todos los tiempos: la religiosidad.

La pluralidad de pueblos y comunidades étnicas y regionales que tiene nuestro país ha ido encontrando en dichos elementos, códigos propios, que están permitiendo fortalecer una identidad en una nación pluriétnica y pluricultural como es el Perú; donde no todos logran representar su cultura en el mundo social. Los inmigrantes provenientes de Junín residentes en las regiones de Lombardía y Emilia Romaña representan el segundo bloque en orden de importancia, después de Lima.

El inmigrante de Junín forma parte de esa diáspora peruana que ha logrado con un cierto éxito mantener la identidad peruana en tierras italianas, convocando a centenares de inmigrantes peruanos en sus fiestas, reuniones sociales y presentaciones folclóricas. Es interesante destacar como es que ésta comunidad está superando la dispersión, la desigualdad y los lugares comunes que limitan en Italia el asociacionismo, la participación colectiva y la reivindicación de una cultura local.

El desafío de la globalización y de quienes la protagonizan está en no perder la identidad en ese espacio ambiguo, lleno de vacíos y oportunidades, que es el espacio transnacional de la migración y de la ciudad moderna, donde se dice quien pierde la identidad está perdido.

Con la fiesta de la Virgen de Cocharcas verificamos que la dimensión colectiva, comunitaria y la esfera pública que están presentes en la procesión de la efigie de la Virgen de Cocharcas en la vía pública y el baile general en las fiestas en un gran espacio público al abierto, como es un campo deportivo, son factores de la cultura popular, cuya celebración y representación, de una cultura propia en un contexto diferente, permiten resistir la distancia entre la tierra de origen y el extranjero.

Las culturas se transforman en el tiempo y se convierten en símbolos, representaciones, monumentos, objetos sagrados, tradiciones y costumbres que en casos como el de los inmigrantes de Junín logran unir, y darle “un sentido nacional” a la experiencia del ser inmigrante peruano.

Entre el pasado y el presente de la cultura peruana se entrecruzan: “Dios, la música, el canto y la esfera pública” formando una base cultural que va, como una energía positiva, contrarrestando el mal peruano, que es la exclusión social y las diferencias culturales, y convirtiendo, también, al suelo transnacional en una experiencia intercultural única, en la cual la idea de comunidad peruana, sí tiene sentido, y el Perú de los inmigrantes consigue tener una base formativa para la identidad de ese Perú que está lejos y cerca a la vez.

(Fotos: Procesión Virgen de Cocharcas realizada el 12 de setiembre 2010 en el distrito Villa San Giovanni, Milán, organizada por la "Asociación de Devotos Virgen de Cocharcas Huancayo-Perú" AVICOH. La efigie de la virgen se encuentra en la Iglesia Cristo Re en el distrito Villa San Giovanni. Las otras fotos corresponden a la fiesta social ofrecida por la asociación AVICOH. La Parroquia Cristo Re ha publicado en su sitio web fotos de la procesión, ver: Foto Cronaca - Foto 2010 http://www.parrocchiacristore.com/)

martes, 17 de agosto de 2010

Protagonismos, radios y relatos para una comunicación latinoamericana: Entrevista a Rosa María Alfaro



Hay muchos actores populares que dicen: “primero escúchennos antes de tomar una decisión, porque nosotros conocemos nuestra realidad, nosotros sabemos lo que tenemos, nosotros tenemos una cultura, que ustedes tienen que respetarla”.


Una de las investigadoras latinoamericanas más reconocidas en comunicación es Rosa María Alfaro, la entrevisté en Lima, Perú en agosto de 2010. Alfaro nos recibió en la sede de la asociación de comunicadores Calandria. Resulta interesante escuchar su visión de la comunicación desde los otros culturales y los relatos de los sujetos sociales que participan de la cultura popular. Ella evidencia cómo la radio en medio de la globalización sigue aportando a la interculturalidad en Latinoamérica.

¿En tu experiencia qué significa comunicación para el desarrollo?

Es una comunicación que sea útil en los cambios de un país o que promueva los cambios de un país. Se trata de dos funciones claves y complementarias.

¿En relación a los a métodos y procesos de la comunicación para el desarrollo que nos puedes decir al respecto?

Yo creo que habría que dar mayor protagonismo al ciudadano común y corriente, cuando digo protagonismo digo que sea capaz de pensar en su país, en su propia realidad concreta y local, y que pueda imaginarse qué cambios se pueden hacer y qué estrategias habría que tomar para lograr construir esos cambios que se van evidentemente cuajando poco a poco.

¿Desde América Latina qué posibilidades tienen los ciudadanos para participar en los foros públicos?

En el caso de Perú la gente tiene mucha necesidad de hablar, de ser escuchada, de cómo dijeron los indígenas que se rebelaron en la selva peruana (en Bagua), “primero consúltennos y luego acordemos algo”, es totalmente comunicativo su pedido. Y muchos otros actores populares también dicen: “primero escúchennos antes de tomar una decisión, porque nosotros conocemos nuestra realidad, nosotros sabemos lo que tenemos, nosotros tenemos una cultura, que ustedes tienen que respetarla”. Entonces hay un reclamo como nunca ha habido antes, un reclamo a la necesidad de que sean dialogantes con el país, con las autoridades, con las organizaciones no gubernamentales. En ese sentido yo creo que ha habido un avance en el país.

Desde esta perspectiva (vista desde el contexto latinoamericano) es mucho más posible pensar cómo mejorar el desarrollo de mi localidad, de mi región, de mi país y también cómo situarnos en el mundo, pero poco a poco. Yo creo que graduar y convertir el desarrollo en un proceso de cambio me parece muy importante.

¿Cómo ves la participación del latinoamericano en el mundo de las comunicaciones de hoy en día?

Yo creo que hoy en día la comunicación tiene mucha importancia para todo, para la derecha para la izquierda, para los ricos para los pobres, para todos la comunicación es importante, pero con fines distintos. Hay mucha gente que quiere ser escuchada, que quiere hablar, que quiere aportar al país, y generalmente son personas que no tienen acceso a eso. Creo que ese es el sentido de muchas radios comunitarias, de muchas radios dirigidas por sectores de las iglesias tanto de la católica como de la protestante, entonces hay hoy día muchísimas radios en el país que abren las puertas para hablar pero todavía son tantas que a veces se dispersa el discurso.

En Perú hay unos mil cincuenta canales de televisión y de ellos hay una gran cantidad que son canales muy pequeños, muy pobres, y tienen un alcance en la zona pero son legales. No sabemos cuántos ilegales hay. Y en la radio hay dos mil quinientas radios legalizadas, o sea la radio está en todo el país. Se ha convertido ahora la radio en el medio más democrático en todo el país. Si contamos las ilegales sabe Dios a que número llegaríamos. Eso presenta la necesidad de diálogo, la necesidad de comunicación que existe en el país.

¿Cuál crees que es el reto de la radio desde el espacio intercultural latinoamericano?

Yo creo que es un espacio de conversación, de debate, de escucharse unos a otros. También está el relato, una de las características más importantes de nuestras culturas es la fascinación que tiene el contar una historia, y esas historias pueden ser múltiples, puede ser la historia de una persona, la historia de una familia, puede ser la historia de la zona, de la localidad, puede ser la historia del país, la historia precolombina, es decir cuánto haríamos en la educación si todo se conociera por historia, la gente quedaría fascinada y aprendería un montón; pero todavía en esta época la educación le da un énfasis al dato, y es difícil memorizar el dato. Pero en cambio los relatos, los cuentos, las radionovelas que te reflejan los procesos vividos son extraordinarios, yo creo que por ahí se puede hacer mucho. Yo siento que todavía hay una pérdida del tiempo en las radios en darle demasiado énfasis a la información a la noticia que está bien darla, pero si cada noticia fuera un relato sería otra cosa. Hay un montón de libros que hoy día en Latinoamérica se están trabajando resaltando la importancia que tiene el relato, el contar, porque es la forma más popular que existe de escucharse unos a otros.

Y esa forma de contar popular en este mundo global se sigue dando a través de la radio…

(La radio) es el único medio, pero no en todos los casos tampoco, pero sí en muchas radios se sigue conservando ese relato.

La radio, el medio más cercano de los latinoamericanos

Las radios latinoamericanas reivindican los derechos del ciudadano otorgándole la palabra a aquellas sociedades y comunidades que pese al desarrollo y la modernidad todavía siguen enfrentando conflictos y situaciones de subalternidad, para reivindicar fundamentalmente derechos y culturas, ante naciones, poderes políticos, intereses sociales y económicos que buscan acallar o relativizar prácticas y experiencias de poblaciones históricamente relegadas del quehacer social.


Por eso que la radio latinoamericana sigue siendo la portadora de una conciencia crítica y esa es su característica peculiar y el rasgo que la distingue. No hay medio más exitoso entre las mayorías populares y emergentes que la radio porque en ellas se escuchan las voces de los pobladores, los testimonios y sentimientos desde sus espacios de existencia cotidiana.

En el año 1999 se indicaba que el 95% de los hogares latinoamericanos tenían al menos un receptor de radio, aunque si desde mediados de los ochenta se han incrementado las ventas de televisores y computadoras, el uso social de la radio entre los latinoamericanos es masivo y estructurador de sentidos y significados.

Si en el periódico la verdad queda escrita, en la radio la verdad queda hablada. Y el hecho mismo de narrar, contar, decir, informar, testimoniar, denunciar, cantar, es decir el de ir construyendo la realidad hablada en la oralidad local es la razón de existir de la radio latinoamericana.

Hablar entre los niños, los jóvenes, los ancianos, las mujeres y los hombres latinoamericanos es parte del socializar en esferas privadas y públicas donde se juntan sus vidas privadas familiares, amicales y los espacios públicos de los mercados populares, el barrio y la comunidad.

Todos ellos y ellas se van convirtiendo para los comunicadores de la radios en colectivos, comunidades y finalmente en públicos que desafían las teorías sociales, las metodologías de investigación y las interpretaciones culturalistas desde las que parten los estudios de los medios de comunicación, porque las sociedades latinoamericanas están integradas por complejas redes de interrelaciones, desarrollos y códigos comunicativos que se superponen y contraponen entre dimensiones rurales y urbanas. La realidad es más rápida que la investigación.

Desde la radio latinoamericana hemos ido aprendiendo que la comunicación no es solo instrumental-comercial sino que también tiene el valor y la posibilidad de ser cultural y educativa, que “empodera a los sin poder”.

Tal como indican Rosa María Alfaro y María Cristina Mata, al analizar la radio se identifican “los procesos sociales implicados en la comunicación y por ende en la vida social”, lo cual indica que detrás de los contenidos, la programación y las transmisiones existe un proceso general y amplio que busca desde la radio contribuir a un cambio social, que es humano, cualitativo, informativo, de comportamiento y que empieza con la participación activa que fomenta la radio.

Es la participación lo que le da la condición democrática y ciudadana, pues la comunicación a nivel local permite legitimar –según Alfaro– actores desconocidos sacándolos a la luz con toda su capacidad de aportar y plantear temas de importancia para los vecinos.

Promueve diálogos entre autoridades y ciudadanos, entre instituciones y empresas entre organizaciones populares, entre hombres y mujeres de diferentes generaciones, acercándolos para transformar su localidad.

Yánez Uribe menciona que las claves para producir y reproducir la conversación radial en un territorio o localidad son el lugar y las características del tratamiento que las emisoras hacen de la cultura en el espacio local y los rasgos que definen los contenidos y estéticas de la propia conversación radial que se origina en un territorio.

Por otro lado, pedagogía, experiencias y temáticas envuelven el devenir y la contribución más neta de la radio que ha ido ganando adjetivos tales como “popular”, “alternativa”, “comunitaria” o “local”, el mismo Mario Kaplún insistió por dejar de lado el modelo de comunicación unidireccional preferidos por los medios de comunicación masiva y buscó en cambio potenciar al destinatario, al punto de transformarlo en un nuevo emisor, en un mismo proceso y desde la propia práctica de la comunicación.

Además de Kaplún, autores como José Ignacio López Vigil, María Cristina Mata o Rosa María Alfaro han sistematizado y sondeado las ondas locales de las radios teorizando y desarrollando experiencias participativas desde redes o asociaciones de comunicadores (ver http://www.radialistas.net http://www.calandria.org.pe/index.php ).

Organizaciones como ALER y AMARC acompañan y apoyan el desarrollo de un sector mundial de radiodifusión comunitaria que ha democratizado el sector de medios de comunicación.

ALER y AMARC reúnen redes de radios comunitarias (digite http://aler.org/portal/ http://www.amarc.org/ ).

Algunos temas que se abordan son salud, familia, comunidad, democracia, educación, género, música, culturas juveniles, VIH Sida, sexualidad, discriminación, medio ambiente, sindicato, interculturalidad, participación ciudadana, promoción cultural, derechos humanos, etc.

El radioteatro, la radionovela y el eduentretenimiento han marcado el punto de partida de las emisiones radiales, estos géneros radiales siguen empleándose en las transmisiones donde los protagonistas suelen ser migrantes campesinos, mujeres humildes, jóvenes de barrios urbanos marginales, que mediante historias de vida, como sucedió con la asociación peruana Calandria, revaloran sus propias vidas e historias.



Referencias y sitios web


Alfaro, Rosa María (1994) “Medios locales de su atribulada pero fascinante existencia” en Asociación de comunicadores sociales Calandria, en las ondas locales –La Pizarra Año II número 8 Abril, págs. 9-11.

López Vigil, José Ignacio (2007) La radio latinoamericana: seis aportes al desarrollo


Yánez Uribe, Leonel ( 2002 ) Radio comunitaria, territorio y cultura: aproximación a la comprensión actual del fenómeno


Radialistas Apasionadas y apasionados


Viva la radio


Asociación Calandria


ALER


AMARC

Cada quien en su sitio, pero con respeto

Aunque a veces no nos demos cuenta, o se nos pase desapercibido, el sentido del límite es un mecanismo necesario que todos tenemos que aprender a poner en práctica antes o después para defender de lo público nuestra esfera privada.

Pero se trata de sensaciones que uno va racionalizando y esto lo he entendido mejor leyendo este fragmento de texto: “uno tiene la tendencia ahora en pleno siglo XXI a defender la libertad y la eliminación de los límites. Sin embargo los límites nos permiten estructurarnos. Un camino tiene dos bordes que son sus límites. Si no existieran esos límites uno andaría perdido en una especie de desierto. Los límites orientan, son útiles”.

Eso es lo que comenta Marco Aguinis, escritor argentino, que ha venido a la Feria del Libro de Lima, del 22 de julio al 4 de agosto, para presentar su libro “El elogio del placer”.

Pero el escritor argentino -advierte- en una entrevista al diario El Comercio que “la vida es un continuo combate entre las tendencias eróticas y tanáticas. Una apuesta hacia la vida, el crecimiento, el florecimiento y la otra a destruirlo todo”.

Entre la construcción y la destrucción está la educación de los sentimientos al igual que la educación del respeto, ambos son sumamente claves en el desarrollo personal y familiar, porque cruzan, nos siguen, acompañan y ponen o alejan de la vida civil permanente y continuamente. Llega un momento en el que el ser educados nos pone en el centro de la vida y el no serlo nos deja en sus márgenes.

He conocido a gente instruida, grosera y antipática y a personas humildes, sensibles y sencillas cuyos comportamientos me hacían pensar mucho en las diferencias que hay entre ser instruidos y educados. El instruido puede ser una persona leída y especialista en un campo del conocimiento pero tener ínfulas y tratar mal a las personas. Los educados y educadas son siempre personas que respetan a los otros y tienen una capacidad bastante desarrollada para desenvolverse con prudencia y criterio ante cualquier tipo de grupo social.

Esta cuestión se acerca mucho a lo que estuve hablando hace poco con Rocío Silva Santisteban, directora de la carrera de periodismo de la Universidad Ruiz de Montoya en Lima, cuando nos referimos a ese irrespeto que existe todavía en varios sectores de la cultura peruana por las otras culturas, y esto me decía Rocío, se notaba por ejemplo en cómo la literatura peruana aún queda en un segundo plano en las universidades peruanas, cuesta hacer notar a la academia y a la gente que los nuestros en su diversidad cultural también pueden ser ciudadanos y tienen derecho a ser considerados parte integrante de la sociedad.

De todos modos es relevante que estos debates se den en el seno de las facultades de humanidades peruanas y entre sus intelectuales, pues el reconocimiento de la interculturalidad es el segundo paso que está por darse, seguido del buen paso, el de la democracia, que está viviendo en el país.

Para redondear la idea de los límites, la educación y el respeto queda claro que estos son estados de conciencia, actitudes y prácticas que posiciona a una persona en un espacio social real, que el hecho de cultivarlos y racionalizarlos, explicándolos y definiéndolos, posibilitan alcanzar un sitio. Ahora que en el postmodernismo hablamos de libertades y conexiones, se suele olvidar que la privacidad, el auto concepto de sí mismos en un lugar específico está sufriendo modificaciones con el mercado y el consumo, que a su vez han modificado las éticas del trabajo y la responsabilidad.

Para darle más elementos a la reflexión de este artículo incluyo aquí ésta frase sobre la libertad, escrita por el poeta y filósofo italiano Arturo Graff: “Si no disfrutas la libertad interior ¿Qué otra libertad esperas gozar?