miércoles, 24 de septiembre de 2008

il compito del sociologo

"Il compito del sociologo è quello di ricuperare il legame perduto tra afflizione oggettiva e esperienza soggettiva. Questo compito è diventato più urgente e indispensabile che mai".
Modernità liquida, Zygmunt Bauman (2002)

viernes, 8 de agosto de 2008

La nueva comunicación

"La nueva comunicación ya no es definida como una simple cuestión entre dos personas, sino como un sistema circular, una orquesta donde cada uno cumple una parte y donde todo el mundo realiza una partitura invisible".
La nouvelle communication, Yves Winkin (1981)

lunes, 28 de julio de 2008

El Perú antiguo-contemporáneo

Todo aquello que en el Perú representa su pasado remoto, hoy no es sólo su pasado ancestral sino también su pasado próximo. En un país antiguo como el Perú, subestimar el poder simbólico y cultural de la mayor parte de su población implica la enésima negación de su identidad histórica india y mestiza, lo cual sería como imaginar los Andes sin los incas o la antigua Lima sin balcones.
Ver lo simbólico en nosotros y lo que está detrás de nuestras prácticas simbólicas nacionales podría ayudar a interpretar una forma de identidad y de poder diferente, única y útil, para entender el destino histórico de los contextos culturales diferentes del Perú y del mundo entero. Como el mundo árabe, africano o asiático, donde, al igual que en el mundo andino (viéndolo sin perogrulladas) lo simbólico, el folclor (que es como dice Freud el sueño onírico del hombre social), la metáfora, el paradoxo, la contradicción y el contraste son el germen del encuentro de las culturas diferentes.
Unas culturas diferentes que se presentan en nuestros días bajo la forma de realidades sociales que permiten vivir cotidianamente a miles y miles de personas, y que en el caso peruano, viven y trabajan en las periferias marginales de las ciudades, en los mercados, en las vías públicas, en los páramos costeños, en las zonas rurales de los Andes y en las selvas de la amazonia.
Esta es una tarea de reflexión con los semiólogos, los indigenistas, los antropólogos, los etnólogos, los sociólogos, los historiadores, los novelistas, los poetas y los hombres y mujeres de a pie.
Una cita reflexiva con Desiderio Blanco, Arguedas, Mariátegui, Basadre, Porras, Vallejo, Vargas Llosa, Matos Mar y los silenciosos habladores del Ande que llevan todo su tradición oral en la cabeza y en la historia oral narrada cara a cara, en la música, y en los ritos ancestrales del baile y el cuento.
Los políticos y los economistas se deberían permitir también un encuentro con todos ellos para exaltar sus vocaciones y el modelo de civilidad al que aspiran embarcar a la nación peruana. Encontrarnos con todos ellos como ciudadanos, estudiantes, profesionales, dentro del rol social en el que querramos, vivir por unas horas sus realidades, ver seria y críticamente sus panoramas cotidianos, sus visiones, oir sus comunicaciones, significa descubrirnos a nosotros mismos como personas y como sociedad, como economía, cultura y política, para advertir que lo tradicional y lo moderno de nuestra cultura están más próximos y más vitales que las muy buenas propuestas de un museo y que la remota demagogia, el complejo social y las míticas propuestas de civilidad sin fondo en la que nos hemos amacado durante varios siglos de duda.
Es pues en esos encuentros íntimamente sociales, sin aislarnos del mundo entero, en los que podemos tratar de encontrar las evidencias para aspirar a resolver « objetivamente » nuestras esferas individuales y colectivas, allí mismo en el gran flujo de los eventos sociales razonados y en la historia de las personas de todos los días.
El de hoy es un Perú antiguo-contemporáneo que define su identidad en la ciudad y en el discurso de la interculturalidad mundial.

La aldea local y los sujetos sociales


Para muchos de nosotros, la comunicación masiva se produce hoy durante el encuentro virtual entre las tecnologías de la comunicación como la televisión e Internet y las audiencias compuestas por personas individuales y familias en ese espacio-dimensión de interrelaciones que es la aldea global, donde más o menos todos estamos interactuando por ser globales (la nueva identidad comunitaria mundial) y donde se ven los mismos programas televisivos, sean estos series, filmes, telenovelas, documentales, transmisiones deportivas y narraciones de noticias en tiempo real. La música y las radios son también medios de gran consumo mundial.
Los efectos de estas transmisiones televisivas cambian, al igual que sus usos sociales los cuales son realmente muy variados, el contexto incide y con este las relaciones interpersonales que se realizan entorno al aparato de televisión.
La casa y la calle (pienso en una forma de calle como el de las favelas, los barrios y los mercados populares latinoamericanos). Estos dos espacios sociales, la casa y la calle constituyen diversificaciones de la audiencia en el contexto.
Hay culturas notablemente televisivas, como la cultura americana o la anglosajona, que tienen como primer punto de referencia tele-comunicativo al televisor, pero hay culturas más propensas a la música y a la voz, que a la imagen, y que además de ver televisión, fuente masiva de información y de entretenimiento dedican mucho tiempo del día escuchando música y programas de radio.
Entre ambas culturas hay que reconocer la creciente cultura multimedial, la cultura de Internet, que reúne en un solo medio: imagen, texto y música. Se calcula que hay un millón y medio de internautas con página propia en la red de redes, según un reporte del forum económico mundial de Davos.
Imagen, texto y música se retroalimentan en una interrelación infinita de codificadores y decodificadores.
Cada cultura tiene debido a unos procesos sociales, culturales y económicos una preferencia por un medio de comunicación masiva, con lo cual la tesis del profeta de la sociedad electrónica Marshall Mc Luhan de que “el medio es el mensaje” ha llevado, en los años 90, a algunos investigadores de los medios a estudiar los factores que propician la elección por un medio y los rasgos de la audiencia.
Han sido estos estudios sobre la antropología del público televisivo, las etnografías de los medios de comunicación, y las sociologías de los medios, que se interesan por el mundo colectivo de los televidentes, radioescuchas e internautas, los que han trasladado el discurso de la aldea global a la aldea local, relacionando la producción del mensaje de los grandes medios de masa con el uso del mensaje por parte del público en una localidad, pueblo o ciudad, en zonas rurales y urbanas, en las culturas de élite, en las más populares también, y en aquellas culturas donde los adolescentes y jóvenes tienen gran competencia tecnológica pero en contraposición pocas relaciones sociales.
Los resultados de estos trabajos que parten de una hipótesis inductiva desde el público mediático están revelando hervideros de significados donde circulan imágenes y música de radios y televisores instalados en medio de sociedades cada vez más híbridas, que se definen entre sí con telenovelas, canciones de amor, partidos de fútbol y noticias.
Es allí mismo, en este entramado social y cultural de recepción de los medios, coinciden los mediólogos Roger Silverstone, Jesús Martín-Barbero, James Lull, Néstor García Canclini y Thomas Tufte, donde los sitios y estilos de los territorios culturales (antiguos y contemporáneos) están cambiando en un proceso de modernización intenso y heterogéneo en el cual la gente se esfuerza por organizarse culturalmente, con el fin de crear su identidad personal y sentirse segura, frente a una sociedad de iguales y diversos, que se presenta tan disímil, cercana y ajena como ocurre en las grades metrópolis occidentales.
El hogar, la familia y la casa (el ambiente doméstico) y la organización de la esfera pública y la esfera privada son categorías que están ayudando a entender la cultura mediática de un campesino en las alturas de Huancavelica en Perú, una familia de las capitales latinoamericanas, un empleado de las fábricas en China o de un niño en los edificios de casas de Europa.
La vida cotidiana y la domesticidad son parte del objeto de estudio de los Cultural Studies y de los Media Studies que buscan cada vez más comprender y elaborar hipótesis acerca de cómo la cultura mediática entra a formar parte de nuestras vidas, con unas implicancias aparentemente inexistentes, pero que dejan una huella o permiten a muchos organizar el lugar-espacio del hogar para encontrar una domesticidad hecha de prácticas culturales entre hombres y mujeres donde surge la persona y el sujeto social.
El fenómeno de la masificación de los medios, la globalización y las nuevas tecnologías cobran realidad y dejan de ser del todo virtuales cuando se ponen todos estos procesos mundiales bajo la lupa de la cultura, el hogar y la persona, tres niveles de análisis, donde formamos nuestros referentes, la índole social de cada persona.
Estudiar los medios desde las personas tiene un sentido particular y se vuelve hasta una vocación que intenta comprender que los miembros de la aldea local, mediáticos, integrados o excluidos no viven en un campo libre, como la casa o cualquier otro lugar, sin ser o estar influidos por factores textuales y tecnológicos, la agenda ideológica y las fuerzas que ellos contienen y a las que ellos se imponen y contrarrestan.

domingo, 20 de julio de 2008

Fattori per una cittadinanza mondiale

Intervento di Franklin Cornejo (educatore nell’Istituto Martinitt e Stelline di Milano) per il convegno “Educazione allo Sviluppo per una Cittadinanza Mondiale Culture, Competenze, Saperi e Curricoli Esperienze italiane e internazionali a confronto” 16 e 17 aprile 2008 – Milano.
Inanzitutto ringrazio a gli organizzatori per il invito, ma mi scuso perche’ non posso esserci qui di persone comunque ci tengo a inviarvi le mie considerazioni riguardo al tema del convegno.
Sono in questi giorni in Peru’ e da qui saluto a tutti con grande piacere. Queste sono le risposte alle 6 domande.
(Grazie, e buon convegno! Milano, 10 aprile 2008).

Domande Tavola Rotonda Mattino (coordinata per Pina Sardella)

Domanda: Pina Sardella (P.S.)
Avendo l’opportunita’ di far dialogare persone impegnate nel processo educativo in paesi ed ambiti diversi, comincerei col chiedere loro cosa intendono per “cittadinanza mondiale”
Risposta di Franklin Cornejo (F.C.)
La cittadinanza mondiale e’ l’opportunita’ che abbiamo tutti noi per fare realta’ che la nostra sfera personale e sociale si possa realizzare dentro una cultura, un comportamento e una pratica per la pace, la dignita’ e la responsabilita’ con noi stessi e con gli altri.
Cittadinanza mondiale e’anche una visione di societa’ che permette capire e mettere in atto azioni civili ed educative in un contesto sociale come quello di oggi, segnato per la globalizzazione, la modernita’, gli incontri tra culture diverse, la immigrazione e campagne a favore della pace e di lotta contra la poverta’.
(Domanda P.S.)
Il processo educativo e’ un atto eminentemente político: presupone si sappia “per quale mondo” si sta educando. Come viene coniugata l’utopia con le concrete condizioni in cui si opera?
(Risposta F.C.)
Le concrete condizioni in cui si opera l’utopia e’ sempre l’educazione.
In un mondo sempre piu’interculturale si fa richiamo a una educazione per l’uguaglianza, al rispetto tra le persone ed alla diversita’ culturale.
L’educazione si svolge con l’essercizio del rispetto altrui, la pratica del ruolo professionale, la vocazione per dedicare tempo e voglia di fare alla comunita’ di significato che ci accoglie come la scuola, la famiglia, il lavoro, la chiesa, l’universita’, il gruppo di amici, etc.
Credere nell’educazione si collega a una visione del professionale con coscienza sociale, impegnato con la sua professione e la societa’.
(Domanda P.S.)
Cosa serve per educare alla cittadinanza mondiale? Ci sono saperi indispensabili? Quali, tenendo conto dell’eta’ dei soggetti coinvolti? e tenendo conto del Paese? della localita’?
(Risposta F.C.)
Penso che sia utile qui, a partire della mia esperienza, sugerire di capire la trilogia societa’, cultura e comunicazione, perche’ ci permette di capire la cultura sociale, la cultura comunicativa e il nostro essere sociale dentro un mondo fatto di persone, societa’ e culture. Come parte dei saperi credo che sia utile proporsi come osservatori attenti della realta’ e protagonisti costruttori di senso e significato. Lo quale si traduce in un interesse per capire le culture e societa’ diverse, svolgendo sempre la variabile educazione nella nostra vita quotdiana.
La metodologia per educare alla cittadinanza e’ piu che altro qualitativa, partecipativa, critica interattiva, di ascolto e di inclussione. L’importanza della cittadinanza mondiale e’ che forma parte dell’educazione alla realta’ attuale.
(Domanda P.S.)
E poiche’ non basta “sapere”, quali competenze debe acquisire chi vuol essere “cittadino del mondo”?
(Risposta F.C.)
Perche’ e’ inanzitutto una pratica, che fa un richiamo a un comportamento sociale coerente al discorso di quello che e’ essere cittadino del mondo.
(Domanda P.S.)
Come definire e articolare il criterio della “responsabilita’”? responsabilita’ di chi? verso chi? a quali condizioni? in che misura?
(Risposta F.C.)
E’ una condizione etica, che fa riferimento al comportamento sociale.
La misura di tutto e’ l’uomo e la donna in quanto esseri intelligenti, capaci di deliberare, capaci di essere consapevoli che la loro condizione non e’ solo personale, individuale, ma anche gregaria, di convivenza, in una rete di relazioni, rapporti e intercambi con il mondo sociale.
Si tratta di una responsabilita’ verso me come persona e soggetto critico e verso gli altri. E’ una condizione di rispetto, dialogo e capacita’ di ascolto. Piu’ che una misura e’una condivisione, una disposizione per l’intercambio, che si realizza nel impegno e il compromesso sociale.
(Domanda P.S.)
Quali esperienze significative sono state sperimentate dai singoli nostri ospiti?
(Risposta F.C.)
Per me la esperienza di educare e sopratutto di imparare degli altri: l’intenzionalita’ di creare, trasformare la realta’ e lottare per una condizione, un’ideale, un sogno. Essere coinvolto nella solidarieta’, il rispetto condiviso. Una esperienza che mi ha permesso di capire che la condizione umana e’ solitaria e contemporaneamente sociale, e che solamente la cultura, l’educazione e la comunicazione possono fare che il cittadino diventi persona e la persona cittadino. Essere cittadino del mondo si realizza quando esiste la liberta’ che implica il rispetto delle norme. Trasgressione e norme, deliberare sul bene e il male sono da sempre le dimensioni dove l’uomo e la donna lottano per diventare persone per il bene o persone per il male.
Essere cittadino del mondo e’ una opzione per fare il bene e per lo sviluppo.

Jean Paul Sartre

Sólo pueden hablar de él hoy, en la realidad de su muerte, unas letras grabadas en la lápida de su tumba: “Jean Paul Sartre 1905-1980”. Su epitafio abarca la memoria del tiempo que no olvida el paso de la historia. Se me hacía imposible, creo que por lo del mito, imaginármelo allí, adentro, en ese bloque de granito blanco, que es su tumba, al ingreso de la puerta principal del Cementerio de Montparnasse en París. Recuerdo que me quedé casi una hora frente a su tumba recordando los textos de su libro, “La náusea”, antes de ir en romería a las tumbas de César Vallejo y de Julio Cortázar, los otros dos inquilinos entre otros muchos de esa extrema morada de ilustres parisinos. En estos días se recuerdan los 25 años de la muerte de Sartre acaecida el 15 de abril de 1980 y sus biógrafos le han dedicado artículos de prensa para recordar la memoria del “escritor-artista” que abrazaba una ética del empeño fundada en la acción y en el hecho de poder justificar su propia existencia solamente en el hacer. “Nosotros somos nuestras acciones, son nuestras acciones las que nos justifican, nosotros condenados a ser libres y que tenemos miedo de la libertad”, decía Sartre.
Roma y Venecia eran los destinos favoritos de Sartre. En Roma pasaba tardes en la Piazza del Pantheon, se alojaba siempre en un hotel de esa bellísima plaza, en compañía de Simone de Beauvoir. Cuenta su amigo italiano, Olivier Todd , en una entrevista publicada por el diario, Il Sole 24 ore, que Sartre no era un buen orador y que desconfiaba de los escritores que saben hablar muy bien. Y que en compensación era divertentísimo. “Hacía reir hasta las lágrimas y tenía un gran sentido del humor”, comenta Todd, que agrega: “tenía una capacidad para hablar en privado, con un torrente de palabras artificiosas, era magnífico”. Del polifacético Sartre político, filósofo y escritor quedan, según Todd, “el Sartre escritor, que podía escribir hasta 14 horas seguidas, y sus golpes de genialidad”. Pero Sartre amaba la paradoja y se dice que una toma de posición de su frase más famosa: “estamos obligados a ser libres” fue rechazar en 1964 el Premio Nobel de Literatura.

Conversando con la hija del reportero Kapuscinski

Para que Ryszard Kapuscinski se convirtiera en el patriarca de todos los reporteros modernos, tuvo que sacrificar a su familia. La fotógrafa Rene Maisner, única hija del desaparecido periodista polaco, lo recuerda en esta entrevista para Variedades (suplemento del diario El Peruano).
A inicios de junio, me cité en Milán, gracias a una periodista freelance polaca, con Zojka Kapuscinska, la única hija del famoso reportero Ryszard Kapuscinski, quien falleció en enero de este año, a los jóvenes 74 años. Sin reticencias, la Kapuscinska, de 50 años de edad, me contó pasajes de su vida y la nueva identidad que lleva por ser hija del infatigable periodista, autor de exitosos reportajes sociales, políticos y humanos. Él escribió sus obras a partir de sus propias percepciones de reportero. En uno de sus muchos libros, Los cínicos no sirven para este oficio, el cronista polaco reivindica la idea que “hay que vivir los hechos con la gente antes de escribir sobre alguien”. Pienso en esto mientras voy al lugar del encuentro con Zojka, una cafetería milanesa de la Piazza del Duomo.
Ya juntos, bebiendo café, se me ocurrió empezar por el fin, ¿cómo vivió la muerte de su padre? “Estoy triste por su muerte, pero feliz porque Kapuscinski logró realizar su identidad en pleno, me contestó, sin vacilar”.
¿Quién es Kapuscinski para Zojka, su hija?
−Fue un padre ausente, que dejó a su familia atrás para dedicarse a su carrera, viajaba siempre y no teníamos temas en común. ‘Tú, fotógrafo; yo, reportero’, me lo repetía él mismo muchas veces. He compartido con mi padre otras cosas y eso ha sido su identidad viajera y el avant-garde del siglo XX, arte que fue nuestro tema en común. Zojka me hace notar que Kapuscinska es la forma femenina de Kapuscinski.
Luego, mientras encendía un cigarrillo, completó: “Pero, en realidad, mi nombre es otro”.“Para los demás yo soy Rene Maisner −me lo subraya en un papel−, la nueva identidad que me hice desde hace 15 años para tomar distancia de mi padre. Yo no he querido ser un apéndice de él y de su fama.
He seguido su carrera fuera de Polonia cuando me fui a vivir a Canadá en los años 70. He leído sus libros y nos veíamos esporádicamente entre Europa y Canadá”. Mujer bajita, cortés, de cabellos oscuros y anteojos redondos, la Kapuscinska se reveló como una gran conversadora en español −estudió el idioma en México y Polonia−. Así, Zojka, quien ahora vive en el Chinatown de la multicultural ciudad de Victoria, en la Isla de Vancouver, Canadá, recordó también que Maisner, su nuevo apellido, se remonta al árbol genealógico alemán de su madre. “Lo mío ha sido un esfuerzo de crear una identidad. Es sobre esto que yo trabajo. Una identidad que supera un nacionalismo y que está superando una visión de género”, me dice.
La identidad interpretativa de Zojka- Rene, la forma como ella ve el mundo, se vincula a lo que decía su padre sobre encontrar “los mecanismos” y “las estructuras” de la realidad, y explicar sus causas apoyándose en la teoría, sin olvidar lo local, las narraciones de la gente y preguntarse desde estas dimensiones ¿por qué pasan las cosas? Sin prisa, bebiendo el café, Zojka me pide cortésmente que cambie de tema, pues la identidad es un tema privado. Allí me acordé de preguntarle una curiosidad libresca.
¿Su padre leía a Malinowski?
−Descubrí un libro en su biblioteca, que era enorme; un libro que parecía estar publicado en los años de 1950. Era un libro de Malinowski. Entonces lo que significa es que él se interesaba en Malinowski desde hacía muchos años, tal vez consiguió el libro en un librero de viejo.La obra de Bronislaw Malinowski, etnógrafo polaco y padre de la antropología moderna, fue de gran influencia en las observaciones y reportajes de Kapuscinski.
Queremos saber más del carácter de este hombre de prensa que vivió en condiciones precarias para entender mejor a sus entrevistados. “Las manías de Kapuscinski −confiesa Zojka− eran viajar con la llave de su casa de Varsovia en los bolsillos como señal de que el viaje terminaba al regresar a su casa. Viajaba solitariamente y leía mucho antes de escribir cualquier cosa. Tuvo un carácter fuerte y carismático. Fue un hombre determinado a luchar. No se distraía en muchas cosas.
Decía siempre que hay que educarse para avanzar. El lenguaje y su forma de vivir el periodismo, viajando y escribiendo sobre violencias, crisis y casos humanos, fueron su principal mensaje para superar las mentalidades obtusas y pesimistas”. De paso por Milán, antes de ir a Polonia, Austria y Ámsterdam, la Kapuscinska me cuenta de su trabajo de fotógrafa. “Mi fotografía es un documento sobre el tema del ambiente, de cómo la gente lo destruye con su actividad de industrialización, urbanización, consumismo y con la basura que deja por todas partes. Presento un collage que se basa en simetrías, pero también tiene un orden que emerge de un caos aparente. Dentro de las composiciones emerge un diseño creado por las líneas y colores que pasan uno a otro; se unen y se desunen.
En inglés se podría decir conjunctive- disjunction”, explica. Zojka expone en una pequeña galería de arte de la ciudad de Victoria, se trata del Ministry of Casual Living. Allí, dejando un día cambia sus instalaciones, se puede hacerlo, pues le gusta la idea de que “las cosas cambien, se mezclen, se muevan y nunca sean iguales”.En esta síntesis de la conversación, la Kapuscinska compartió conmigo algo que también pertenecía a su padre: esa dignidad de los humanistas, que, zafándose de las camisas de fuerza de las identidades cerradas, brilla, como ella, con luz propia.
El cronista viajero Ryszard Kapuscinski –léase capuchisnki–, 1932-2007, estudió en la universidad de Varsovia y fue corresponsal de la prensa de su país hasta 1981 en África y América Latina. Publicó libros fundamentales para los reporteros de raza: El Sha, La guerra del fútbol, El imperio, Viajes con Herodoto y Los cínicos no sirven para este oficio, entre otros.