martes, 14 de septiembre de 2010

La Fiesta de la Virgen de Cocharcas en Milán, una representación social de la inmigración peruana

El sentimiento por el terruño del inmigrante andino peruano se puso de manifiesto el domingo 12 de setiembre en Milán en la fiesta de la Virgen de Cocharcas y se convirtió en un canto profundo, sentido, por momentos fue un llanto retórico (se cantaba imitando quejidos “ayayay, ayayay, ayayay…”), por momentos se volvió un canto sobre amores y desamores, que los artistas y el público repetían a voz en cuello y en grupos de bailes, detrás de las máscaras de los andinos que cruzan todas las fronteras.

Tres, cinco, ocho personas bailaban huaynos de Junín entre hombres y mujeres, que animaban una coreografía, de brazos y piernas, en una cancha de fútbol, todos eran inmigrantes y la música que tocaba la orquesta “Los Ases del Perú” alternándose con “Los turistas de Huancayo” conquistó a la concurrencia, unas 800 personas, que allí bailaban al son de las cantantes en escena: “Rubí del Mantaro”, “Nelly Vivanco”, “Karen Rafael” y “Rossy, La Yauyinita”, hijas inmigrantes del ande peruano, celebraban las festividades de la Virgen de Cocharcas, patrona del pueblito de Sapallanga, en las alturas andinas de Junín (andes centrales del Perú).

La fiesta de la Virgen de Cocharcas en Milán es la mejor representación social de la inmigración peruana en el norte de Italia, porque reúne como parte de las olas migratorias andinas peruanas, que se desplazan en múltiples rutas del campo a la ciudad y luego de la ciudad nacional a la ciudad extranjera, los elementos de la raíz andina: “la música, el canto, el baile y la fiesta”.

La primera manifestación masiva peruana es la procesión del Señor de los Milagros que demuestra, reuniendo a miles de peruanos en el mundo y en Lima la índole más profunda del peruano de todos los tiempos: la religiosidad.

La pluralidad de pueblos y comunidades étnicas y regionales que tiene nuestro país ha ido encontrando en dichos elementos, códigos propios, que están permitiendo fortalecer una identidad en una nación pluriétnica y pluricultural como es el Perú; donde no todos logran representar su cultura en el mundo social. Los inmigrantes provenientes de Junín residentes en las regiones de Lombardía y Emilia Romaña representan el segundo bloque en orden de importancia, después de Lima.

El inmigrante de Junín forma parte de esa diáspora peruana que ha logrado con un cierto éxito mantener la identidad peruana en tierras italianas, convocando a centenares de inmigrantes peruanos en sus fiestas, reuniones sociales y presentaciones folclóricas. Es interesante destacar como es que ésta comunidad está superando la dispersión, la desigualdad y los lugares comunes que limitan en Italia el asociacionismo, la participación colectiva y la reivindicación de una cultura local.

El desafío de la globalización y de quienes la protagonizan está en no perder la identidad en ese espacio ambiguo, lleno de vacíos y oportunidades, que es el espacio transnacional de la migración y de la ciudad moderna, donde se dice quien pierde la identidad está perdido.

Con la fiesta de la Virgen de Cocharcas verificamos que la dimensión colectiva, comunitaria y la esfera pública que están presentes en la procesión de la efigie de la Virgen de Cocharcas en la vía pública y el baile general en las fiestas en un gran espacio público al abierto, como es un campo deportivo, son factores de la cultura popular, cuya celebración y representación, de una cultura propia en un contexto diferente, permiten resistir la distancia entre la tierra de origen y el extranjero.

Las culturas se transforman en el tiempo y se convierten en símbolos, representaciones, monumentos, objetos sagrados, tradiciones y costumbres que en casos como el de los inmigrantes de Junín logran unir, y darle “un sentido nacional” a la experiencia del ser inmigrante peruano.

Entre el pasado y el presente de la cultura peruana se entrecruzan: “Dios, la música, el canto y la esfera pública” formando una base cultural que va, como una energía positiva, contrarrestando el mal peruano, que es la exclusión social y las diferencias culturales, y convirtiendo, también, al suelo transnacional en una experiencia intercultural única, en la cual la idea de comunidad peruana, sí tiene sentido, y el Perú de los inmigrantes consigue tener una base formativa para la identidad de ese Perú que está lejos y cerca a la vez.

(Fotos: Procesión Virgen de Cocharcas realizada el 12 de setiembre 2010 en el distrito Villa San Giovanni, Milán, organizada por la "Asociación de Devotos Virgen de Cocharcas Huancayo-Perú" AVICOH. La efigie de la virgen se encuentra en la Iglesia Cristo Re en el distrito Villa San Giovanni. Las otras fotos corresponden a la fiesta social ofrecida por la asociación AVICOH. La Parroquia Cristo Re ha publicado en su sitio web fotos de la procesión, ver: Foto Cronaca - Foto 2010 http://www.parrocchiacristore.com/)

martes, 17 de agosto de 2010

Protagonismos, radios y relatos para una comunicación latinoamericana: Entrevista a Rosa María Alfaro



Hay muchos actores populares que dicen: “primero escúchennos antes de tomar una decisión, porque nosotros conocemos nuestra realidad, nosotros sabemos lo que tenemos, nosotros tenemos una cultura, que ustedes tienen que respetarla”.


Una de las investigadoras latinoamericanas más reconocidas en comunicación es Rosa María Alfaro, la entrevisté en Lima, Perú en agosto de 2010. Alfaro nos recibió en la sede de la asociación de comunicadores Calandria. Resulta interesante escuchar su visión de la comunicación desde los otros culturales y los relatos de los sujetos sociales que participan de la cultura popular. Ella evidencia cómo la radio en medio de la globalización sigue aportando a la interculturalidad en Latinoamérica.

¿En tu experiencia qué significa comunicación para el desarrollo?

Es una comunicación que sea útil en los cambios de un país o que promueva los cambios de un país. Se trata de dos funciones claves y complementarias.

¿En relación a los a métodos y procesos de la comunicación para el desarrollo que nos puedes decir al respecto?

Yo creo que habría que dar mayor protagonismo al ciudadano común y corriente, cuando digo protagonismo digo que sea capaz de pensar en su país, en su propia realidad concreta y local, y que pueda imaginarse qué cambios se pueden hacer y qué estrategias habría que tomar para lograr construir esos cambios que se van evidentemente cuajando poco a poco.

¿Desde América Latina qué posibilidades tienen los ciudadanos para participar en los foros públicos?

En el caso de Perú la gente tiene mucha necesidad de hablar, de ser escuchada, de cómo dijeron los indígenas que se rebelaron en la selva peruana (en Bagua), “primero consúltennos y luego acordemos algo”, es totalmente comunicativo su pedido. Y muchos otros actores populares también dicen: “primero escúchennos antes de tomar una decisión, porque nosotros conocemos nuestra realidad, nosotros sabemos lo que tenemos, nosotros tenemos una cultura, que ustedes tienen que respetarla”. Entonces hay un reclamo como nunca ha habido antes, un reclamo a la necesidad de que sean dialogantes con el país, con las autoridades, con las organizaciones no gubernamentales. En ese sentido yo creo que ha habido un avance en el país.

Desde esta perspectiva (vista desde el contexto latinoamericano) es mucho más posible pensar cómo mejorar el desarrollo de mi localidad, de mi región, de mi país y también cómo situarnos en el mundo, pero poco a poco. Yo creo que graduar y convertir el desarrollo en un proceso de cambio me parece muy importante.

¿Cómo ves la participación del latinoamericano en el mundo de las comunicaciones de hoy en día?

Yo creo que hoy en día la comunicación tiene mucha importancia para todo, para la derecha para la izquierda, para los ricos para los pobres, para todos la comunicación es importante, pero con fines distintos. Hay mucha gente que quiere ser escuchada, que quiere hablar, que quiere aportar al país, y generalmente son personas que no tienen acceso a eso. Creo que ese es el sentido de muchas radios comunitarias, de muchas radios dirigidas por sectores de las iglesias tanto de la católica como de la protestante, entonces hay hoy día muchísimas radios en el país que abren las puertas para hablar pero todavía son tantas que a veces se dispersa el discurso.

En Perú hay unos mil cincuenta canales de televisión y de ellos hay una gran cantidad que son canales muy pequeños, muy pobres, y tienen un alcance en la zona pero son legales. No sabemos cuántos ilegales hay. Y en la radio hay dos mil quinientas radios legalizadas, o sea la radio está en todo el país. Se ha convertido ahora la radio en el medio más democrático en todo el país. Si contamos las ilegales sabe Dios a que número llegaríamos. Eso presenta la necesidad de diálogo, la necesidad de comunicación que existe en el país.

¿Cuál crees que es el reto de la radio desde el espacio intercultural latinoamericano?

Yo creo que es un espacio de conversación, de debate, de escucharse unos a otros. También está el relato, una de las características más importantes de nuestras culturas es la fascinación que tiene el contar una historia, y esas historias pueden ser múltiples, puede ser la historia de una persona, la historia de una familia, puede ser la historia de la zona, de la localidad, puede ser la historia del país, la historia precolombina, es decir cuánto haríamos en la educación si todo se conociera por historia, la gente quedaría fascinada y aprendería un montón; pero todavía en esta época la educación le da un énfasis al dato, y es difícil memorizar el dato. Pero en cambio los relatos, los cuentos, las radionovelas que te reflejan los procesos vividos son extraordinarios, yo creo que por ahí se puede hacer mucho. Yo siento que todavía hay una pérdida del tiempo en las radios en darle demasiado énfasis a la información a la noticia que está bien darla, pero si cada noticia fuera un relato sería otra cosa. Hay un montón de libros que hoy día en Latinoamérica se están trabajando resaltando la importancia que tiene el relato, el contar, porque es la forma más popular que existe de escucharse unos a otros.

Y esa forma de contar popular en este mundo global se sigue dando a través de la radio…

(La radio) es el único medio, pero no en todos los casos tampoco, pero sí en muchas radios se sigue conservando ese relato.

La radio, el medio más cercano de los latinoamericanos

Las radios latinoamericanas reivindican los derechos del ciudadano otorgándole la palabra a aquellas sociedades y comunidades que pese al desarrollo y la modernidad todavía siguen enfrentando conflictos y situaciones de subalternidad, para reivindicar fundamentalmente derechos y culturas, ante naciones, poderes políticos, intereses sociales y económicos que buscan acallar o relativizar prácticas y experiencias de poblaciones históricamente relegadas del quehacer social.


Por eso que la radio latinoamericana sigue siendo la portadora de una conciencia crítica y esa es su característica peculiar y el rasgo que la distingue. No hay medio más exitoso entre las mayorías populares y emergentes que la radio porque en ellas se escuchan las voces de los pobladores, los testimonios y sentimientos desde sus espacios de existencia cotidiana.

En el año 1999 se indicaba que el 95% de los hogares latinoamericanos tenían al menos un receptor de radio, aunque si desde mediados de los ochenta se han incrementado las ventas de televisores y computadoras, el uso social de la radio entre los latinoamericanos es masivo y estructurador de sentidos y significados.

Si en el periódico la verdad queda escrita, en la radio la verdad queda hablada. Y el hecho mismo de narrar, contar, decir, informar, testimoniar, denunciar, cantar, es decir el de ir construyendo la realidad hablada en la oralidad local es la razón de existir de la radio latinoamericana.

Hablar entre los niños, los jóvenes, los ancianos, las mujeres y los hombres latinoamericanos es parte del socializar en esferas privadas y públicas donde se juntan sus vidas privadas familiares, amicales y los espacios públicos de los mercados populares, el barrio y la comunidad.

Todos ellos y ellas se van convirtiendo para los comunicadores de la radios en colectivos, comunidades y finalmente en públicos que desafían las teorías sociales, las metodologías de investigación y las interpretaciones culturalistas desde las que parten los estudios de los medios de comunicación, porque las sociedades latinoamericanas están integradas por complejas redes de interrelaciones, desarrollos y códigos comunicativos que se superponen y contraponen entre dimensiones rurales y urbanas. La realidad es más rápida que la investigación.

Desde la radio latinoamericana hemos ido aprendiendo que la comunicación no es solo instrumental-comercial sino que también tiene el valor y la posibilidad de ser cultural y educativa, que “empodera a los sin poder”.

Tal como indican Rosa María Alfaro y María Cristina Mata, al analizar la radio se identifican “los procesos sociales implicados en la comunicación y por ende en la vida social”, lo cual indica que detrás de los contenidos, la programación y las transmisiones existe un proceso general y amplio que busca desde la radio contribuir a un cambio social, que es humano, cualitativo, informativo, de comportamiento y que empieza con la participación activa que fomenta la radio.

Es la participación lo que le da la condición democrática y ciudadana, pues la comunicación a nivel local permite legitimar –según Alfaro– actores desconocidos sacándolos a la luz con toda su capacidad de aportar y plantear temas de importancia para los vecinos.

Promueve diálogos entre autoridades y ciudadanos, entre instituciones y empresas entre organizaciones populares, entre hombres y mujeres de diferentes generaciones, acercándolos para transformar su localidad.

Yánez Uribe menciona que las claves para producir y reproducir la conversación radial en un territorio o localidad son el lugar y las características del tratamiento que las emisoras hacen de la cultura en el espacio local y los rasgos que definen los contenidos y estéticas de la propia conversación radial que se origina en un territorio.

Por otro lado, pedagogía, experiencias y temáticas envuelven el devenir y la contribución más neta de la radio que ha ido ganando adjetivos tales como “popular”, “alternativa”, “comunitaria” o “local”, el mismo Mario Kaplún insistió por dejar de lado el modelo de comunicación unidireccional preferidos por los medios de comunicación masiva y buscó en cambio potenciar al destinatario, al punto de transformarlo en un nuevo emisor, en un mismo proceso y desde la propia práctica de la comunicación.

Además de Kaplún, autores como José Ignacio López Vigil, María Cristina Mata o Rosa María Alfaro han sistematizado y sondeado las ondas locales de las radios teorizando y desarrollando experiencias participativas desde redes o asociaciones de comunicadores (ver http://www.radialistas.net http://www.calandria.org.pe/index.php ).

Organizaciones como ALER y AMARC acompañan y apoyan el desarrollo de un sector mundial de radiodifusión comunitaria que ha democratizado el sector de medios de comunicación.

ALER y AMARC reúnen redes de radios comunitarias (digite http://aler.org/portal/ http://www.amarc.org/ ).

Algunos temas que se abordan son salud, familia, comunidad, democracia, educación, género, música, culturas juveniles, VIH Sida, sexualidad, discriminación, medio ambiente, sindicato, interculturalidad, participación ciudadana, promoción cultural, derechos humanos, etc.

El radioteatro, la radionovela y el eduentretenimiento han marcado el punto de partida de las emisiones radiales, estos géneros radiales siguen empleándose en las transmisiones donde los protagonistas suelen ser migrantes campesinos, mujeres humildes, jóvenes de barrios urbanos marginales, que mediante historias de vida, como sucedió con la asociación peruana Calandria, revaloran sus propias vidas e historias.



Referencias y sitios web


Alfaro, Rosa María (1994) “Medios locales de su atribulada pero fascinante existencia” en Asociación de comunicadores sociales Calandria, en las ondas locales –La Pizarra Año II número 8 Abril, págs. 9-11.

López Vigil, José Ignacio (2007) La radio latinoamericana: seis aportes al desarrollo


Yánez Uribe, Leonel ( 2002 ) Radio comunitaria, territorio y cultura: aproximación a la comprensión actual del fenómeno


Radialistas Apasionadas y apasionados


Viva la radio


Asociación Calandria


ALER


AMARC

Cada quien en su sitio, pero con respeto

Aunque a veces no nos demos cuenta, o se nos pase desapercibido, el sentido del límite es un mecanismo necesario que todos tenemos que aprender a poner en práctica antes o después para defender de lo público nuestra esfera privada.

Pero se trata de sensaciones que uno va racionalizando y esto lo he entendido mejor leyendo este fragmento de texto: “uno tiene la tendencia ahora en pleno siglo XXI a defender la libertad y la eliminación de los límites. Sin embargo los límites nos permiten estructurarnos. Un camino tiene dos bordes que son sus límites. Si no existieran esos límites uno andaría perdido en una especie de desierto. Los límites orientan, son útiles”.

Eso es lo que comenta Marco Aguinis, escritor argentino, que ha venido a la Feria del Libro de Lima, del 22 de julio al 4 de agosto, para presentar su libro “El elogio del placer”.

Pero el escritor argentino -advierte- en una entrevista al diario El Comercio que “la vida es un continuo combate entre las tendencias eróticas y tanáticas. Una apuesta hacia la vida, el crecimiento, el florecimiento y la otra a destruirlo todo”.

Entre la construcción y la destrucción está la educación de los sentimientos al igual que la educación del respeto, ambos son sumamente claves en el desarrollo personal y familiar, porque cruzan, nos siguen, acompañan y ponen o alejan de la vida civil permanente y continuamente. Llega un momento en el que el ser educados nos pone en el centro de la vida y el no serlo nos deja en sus márgenes.

He conocido a gente instruida, grosera y antipática y a personas humildes, sensibles y sencillas cuyos comportamientos me hacían pensar mucho en las diferencias que hay entre ser instruidos y educados. El instruido puede ser una persona leída y especialista en un campo del conocimiento pero tener ínfulas y tratar mal a las personas. Los educados y educadas son siempre personas que respetan a los otros y tienen una capacidad bastante desarrollada para desenvolverse con prudencia y criterio ante cualquier tipo de grupo social.

Esta cuestión se acerca mucho a lo que estuve hablando hace poco con Rocío Silva Santisteban, directora de la carrera de periodismo de la Universidad Ruiz de Montoya en Lima, cuando nos referimos a ese irrespeto que existe todavía en varios sectores de la cultura peruana por las otras culturas, y esto me decía Rocío, se notaba por ejemplo en cómo la literatura peruana aún queda en un segundo plano en las universidades peruanas, cuesta hacer notar a la academia y a la gente que los nuestros en su diversidad cultural también pueden ser ciudadanos y tienen derecho a ser considerados parte integrante de la sociedad.

De todos modos es relevante que estos debates se den en el seno de las facultades de humanidades peruanas y entre sus intelectuales, pues el reconocimiento de la interculturalidad es el segundo paso que está por darse, seguido del buen paso, el de la democracia, que está viviendo en el país.

Para redondear la idea de los límites, la educación y el respeto queda claro que estos son estados de conciencia, actitudes y prácticas que posiciona a una persona en un espacio social real, que el hecho de cultivarlos y racionalizarlos, explicándolos y definiéndolos, posibilitan alcanzar un sitio. Ahora que en el postmodernismo hablamos de libertades y conexiones, se suele olvidar que la privacidad, el auto concepto de sí mismos en un lugar específico está sufriendo modificaciones con el mercado y el consumo, que a su vez han modificado las éticas del trabajo y la responsabilidad.

Para darle más elementos a la reflexión de este artículo incluyo aquí ésta frase sobre la libertad, escrita por el poeta y filósofo italiano Arturo Graff: “Si no disfrutas la libertad interior ¿Qué otra libertad esperas gozar?

jueves, 15 de julio de 2010

La perspectiva del espacio y el tiempo en la escritura de historias

“La vida es compleja y enmarañada en cada hombre y en cada momento se interfieren de modo ingobernable experiencias y sucesos imprevistos y tampoco, el instante es el dominio fijado de un presente, hoy es a la vez ayer y mañana. Por eso el escritor juega con el espacio y con el tiempo desplazando de continuo la perspectiva empujando a los personajes en el girar de la danza de la vida”.

“Espacios - ordenes sociales – sistemas” van pues estructurando los temas, los ambientes, los contextos, los proyectos de la vida y a los seres humanos en la vida real y en la ficción.

Texto adaptado de una presentación pública de Víctor de la Concha, director de la Real Academia española.

lunes, 5 de julio de 2010

Historias del Perú

Cuando me pongo peruano aquí desde mi residencia en Milán pienso siempre en los viajes que hice de Lima a los andes peruanos, donde superé, conversando y compartiendo con la gente la diferencia maniquea que se suele hacer entre el Perú de la ciudad y el Perú de provincias. La he pasado bien escuchando a mis compatriotas en sus pueblitos, playas, fiestas, chacras, almuerzos, mercados, estudios, juegos, bailes, zonas arqueológicas; mientras se viaja y camina, a caballo a pie, bajo el sol o la lluvia. Ese Perú que he visto como viajero, periodista, sociólogo o consultor lo he resumido en algunas agolpadas líneas de historias de mi patria y que ahora cuento como peruano que soy.

La diversidad cultural del Perú
Me encontré cara a cara con el Perú en el Parque Canepa, en Lima, en el distrito de La Victoria, rodeado de mercados populares con ambulantes e inmigrantes venidos de Huánuco, Ayacucho, y Ancash allí como promotor de lectura en una biblioteca pública descubrí las diferentes culturas, regiones y formas de ser que tenemos los peruanos, entendí compartiendo esos contextos y hablando con los hijos de los comerciantes ambulantes: la exclusión social y la pobreza, pero también el enorme bagaje de mundos imaginados y vividos que tienen los que cruzan las fronteras andinas y costeñas del Perú y salen hacia las ciudades en busca del progreso.

La estrella de la alegría
En uno de mis viajes a los Andes peruanos -me gusta ir a los nevados- decidí ir a Ocongate en Cusco donde al pie del Nevado Ausangate se celebra la fiesta de la Estrella de la alegría, “el Qoylluriti”. Caminando en la puna me convertí en dos días en mochilero y peregrino y subí con mi corazón costeño hasta el santuario donde la tradición católica cuenta que apareció la imagen de un Cristo Crucificado muy venerado en la zona.

Mientras los pabluchas y ukukus (personajes disfrazados de la fiesta) rezaban al Cristo, los pastores de alpacas y los campesinos quechua hablantes bailaban (y yo con ellos) en comparsas coloridas que iban formando en rondas las comunidades desde las que ellos venían varios pueblitos y caseríos del sur peruano. Los más avezados llevaban cruces a cuestas y escalaban el nevado calzados con chimpunes para agradecer al Apu “el Dios de la montaña” las cosechas y la vida natural que les provee cada año.

Pero los 6.384 metros de altura del Ausangate me quitaron oxígeno y en la primera y última noche del festival la hipotermia me aguó mis planes de viaje mientras dormía, tenía 22 años y no supe decir qué tenía porque nadie hablaba español en la carpa de plásticos que remecía el viento helado de la noche. Con escalofríos y un dolor de cabeza que me hacía desfallecer, unos campesinos en un abrir y cerrar de ojos me pusieron sobre unos pellejos de carnero y con estiércol de alpaca hicieron una fogata, sin más trámites llamaron a una niña vestida con polleras, chalecos de rombos andinos y un tocado como el de las ñustas. La niña cogió agua y la vertió en una olla de barro, en ese recipiente preparó una infusión con hojas de coca, que yo bebí sin dejar una sola gota en la taza.

Nunca olvidaré esa niña con su rostro ennegrecido por el frío de la puna y su sonrisa blanca como el nevado, me salvó la vida. Ella era peruana como yo y su nobleza me hizo notar el valor humano y lo generosos que podemos ser los peruanos. Esa fiesta me reveló el mundo andino y yo siendo limeño me sentí orgullosamente quechua.

Las audiencias mediáticas de la calle
Cuando el niño empezó a cantar y dibujar acerca de cómo él usaba los medios de comunicación en la calle y le siguieron muchos niños y niñas, la tarde soleada en San Juan de Lurigancho me confirmó la intuición para fundamentar mi tesis doctoral que el uso social de la televisión y la radio en contextos populares de los mercados y las zonas urbano marginales de Lima permite recrear la comunidad colectiva, con lo cual se puede decir sociológicamente hablando que existe una especialidad en la cultura peruana por el canto, lo colectivo y la narración y que siguiendo estos factores es posible entender los dramas, esperanzas y triunfos de la historia del Perú.

Cuando leí mi disertación de tesis doctoral en la Universidad Gregoriana de Roma dije también embargado por la emoción del contexto académico, que me queda la sensación (lo sigo creyendo) que en el Perú hay cientos y miles de potenciales escritores, etnógrafos, sociólogos y antropólogos relatando sus experiencias de vida desde lo multicultural y pluriétnico en narraciones e historias inolvidables en los que se contrastan dramas y sueños oníricos.

La percepción del extranjero en la prensa italiana

La percepción del extranjero es más negativa que positiva en la prensa italiana, en los medios el inmigrante no tiene derecho de réplica, la mayor parte de veces ni siquiera es interpelado por los medios de comunicación que además no tienen canales de contacto con las comunidades de extranjeros residentes en Italia, ha comentado en Milán la periodista italiana, Rosi Brandi, presidente de los cronistas lombardos.

Se ha asociado en los últimos tiempos la palabra extranjero -comenta Brandi- con una serie de palabras publicadas en la prensa italiana tales como: “clandestino, seguridad, rumanos, gobierno, Roma, marroquíes y albaneses”.

Brandi hizo estos comentarios a mediados de junio en el encuentro “Il ruolo dei media etnici nella comunicazione della diversità” en el circolo della Stampa di Milano, sala Montanelli, que contó con la participación de periodistas italianos y extranjeros procedentes sobretodo de Latinoamérica, y cuya organización estuvo a cargo de la Secretaria Nacional del Migrante Ecuatoriano (Senami, Italia).

El extranjero suele aparecer en la prensa italiana en la sección de la “cronaca nera” (crónica amarilla) divulgándosele la nacionalidad, sus nombres completos como supuestos involucrados y sus fotografías en desmedro de la tutela de la privacidad. Con datos de la Brandi se informó que el 76,2% de las noticias donde aparecen extranjeros en Italia se refieren a estos como “autores o víctimas de delitos”.

El cuadro de la situación no es de los mejores para el ciudadano extranjero residente en Italia y que de alguna manera es protagonista de algún evento o crónica. Si la percepción desde las redacciones de noticias es esta, la sensación desde la realidad es que el extranjero sea visto como una persona “extraña y lejana”, que es introducida en los medios de masa sin que se le conceda la palabra por una tercera persona que es el periodista.

En todo caso la excepción a la regla en la que los extranjeros son presentados “dignamente” por la prensa italiana se da especialmente en los deportes (en el “calcio” tenemos varios ejemplos), la moda, la publicidad, las empresas, la literatura, la iglesia católica, la academia y la diplomacia. De lo cual se deduce que para ser “extranjeros positivos” en el mundo mediático itálico uno tendría que formar parte de esos espacios de realidad apenas descritos.

Detrás del fenómeno periodístico italiano del tratamiento de noticias sobre los extranjeros existe una serie de estereotipos y prejuicios que distorsionan la percepción de los “nativos” frente a los “foráneos”, que viene no solo de una cultura de la “fábrica de noticias” que son las sedes de los medios sino también de las facultades y escuelas donde se forman los periodistas.

Introducir o fortalecer en las facultades universitarias la materia de Los estudios culturales vinculados al tema de la migración podría ser de gran ayuda en la formación de los futuros periodistas, al igual que las relaciones profesionales que se pueden ir generando entre los periodistas extranjeros con sus pares italianos al interior de los albos periodísticos.

En el año 2008 se aprobó la Carta de Roma que es un Código deontológico en la que se reafirma la dignidad y la no discriminación de los inmigrantes presentes en Italia, el documento que ha sido firmado por el Consiglio Nazionale de la Ordine dei giornalisti y la Federazione Nazionale della Stampa Italiana incluye un glosario para que los periodistas sepan de qué hablan con conocimiento de causa.

Dicho glosario incluye palabras hasta antes del 2008 malinterpretadas o poco conocidas por los periodistas, dichas palabras son: solicitante de asilo político, refugiado, beneficiario de protección de humanitaria, víctima de trata, migrante o inmigrante, migrante irregular (que en Italia erróneamente se le conoce como clandestino).

Aún así la situación no es del todo adversa, una investigación publicada por el Consiglio Nazionale delle Ricerche sobre “los periódicos de los extranjeros en Italia” informa que esta es una realidad que está creciendo sea en forma impresa que en internet, con un número de ejemplares que llega a las 350.000 copias, y de ellas el 70% es distribuida en forma gratuita.

La función de estos medios extranjeros producidos en Italia es doble porque mantienen una vinculación con la tierra de origen a través del uso y la lectura del idioma nativo y presentan textos en idioma italiano, ambas funciones, dice el trabajo de Barbara Fiorentini, pueden ayudar al proceso de integración en Italia.

El periodismo y la prensa tiene que ver con el mundo cultural, la esencia de los periódicos son los contenidos nuevos, un periódico se hace a partir de la sorpresa del día -utilizo las palabras del periodista español Juan Cruz para cerrar este artículo- los periodistas han de conseguir historias que atraigan a sus lectores.

Pero ¿cómo se hace eso si los periodistas no conocen a la gente?, ¿cómo se puede hablar de migración si no se conoce qué es migración y no se pregunta al inmigrante? ¿La industria cultural italiana de los medios tiene una cultura sobre el inmigrante, la migración y la diversidad cultural? Dejo a los lectores la reflexión de estas cuestiones.

Por otra parte, pienso que los periodistas extranjeros residentes en Italia deben romper el gheto de la información definiendo, opinando y narrando las realidades que nos toca vivir en un mundo global transnacional y democrático, en el que el discurso inmigrante se disuelva en la ciudadanía de las personas.